Lema


Si tú menosprecias la pintura, sola imitadora de todas las obras visibles de la naturaleza, de cierto que desprecias una sutil invención que, con filosofía y sutil especulación, considera las cualidades todas de las formas: Mares, parajes, plantas, animales, árboles, y flores que de sombra y luz se ciñen. Esta es sin duda, ciencia y legitima hija de la naturaleza, que la parió, o por decirlo de buen ley, su nieta, pues todas las cosas visibles han sido paridas por la naturaleza y de ella nació la pintura. Con que habremos de llamarla cabalmente nieta de la naturaleza y tenerla entre divina parentela.


Quien reprueba la pintura, la naturaleza reprueba, porque las obras del pintor representan las obras de esa misma naturaleza y, por ello, tal censor carece de sentimientos.

LEONARDO DA VINCI Tratado de Pintura.

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viernes, 22 de abril de 2016

El Caballo en el Arte


Quisiera hablarles un poco de mi nueva fascinación, descubierta por la demanda que he tenido últimamente en este tema: El caballo. Que la mayoría de los clientes que encuentres casi siempre te pregunten  ¿Y por casualidad no pintas caballos? es algo que me sorprendió muchísimo y a la vez me hizo reflexionar ¿Qué tiene esta figura de especial entre todos los animales que se pueden representar? ¿Por qué tantas personas me preguntan por caballos? Por tanto intenté indagar y a cada cliente que se me acercaba preguntándome por los equinos le interrogaba:¿qué significaba para Ud. la figura del caballo? ¿por qué le gustaría tener una pintura o dibujo de un caballo en su hogar? Obtuve respuestas de todo tipo desde las típicas "es que me gustan mucho", hasta respuestas poéticas y bañadas de simbología, como aquella muchacha que me contó que le gusta tener cuadros de caballos en su habitación "porque se relaja contemplando sus delicadas figuras, y en su contemplación, se imagina libre como lo son los caballos y al quedarse dormida sueña que va sobre lomos de caballos en una playa que le tiende un arco-iris y los corceles son capaces de surcarlo al trote, y a través del arco iris, salen de este mundo y cabalgan libres ondeando su cabellera por medio de las estrellas..." cuando la muchacha me contaba esto cerraba los ojos y esbozaba una sonrisa como recordando el agraciado sueño con aquellas nobles figuras.

Estos relatos y sentires me hizo indagar un poco más sobre la figura del caballo en el mundo y bueno... como es de suponerse o más bien como ya es un hecho consabido por todos, el caballo, ese animal noble y rústico se adueñó de nuestros corazones y nos proporcionó tanta utilidad que desde el comienzo de la civilización, allá en las remotas épocas de las cavernas, ya los artistas representaban a la figura del caballo.

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Pero mejor que sea un catedrático en la materia quien nos hable de ellos, así que comparto con ustedes un ensayo del Dr. Francisco Portela Sandoval que encontré surfeando por la red que me parece genial, espero lo disfruten!! 

Al haber sido invitado a ocupar esta honrosa tribuna de la Real Academia de Ciencias Veterinarias, lo que Debo,sin duda, más a la estrecha y prolongada amistad y compañerismo que me unen con varios de sus miembros que a mis méritos profesionales, he elegido un tema queme ha parecido muy de acuerdo con las dedicaciones científicas de esta Casa y con mi propia actividad docente e investigadora: el caballo en las Bellas Artes. Pero comprenderán que no voy a pretender la osadía de llevar a cabo un estudio del caballo como animal ante tan especializado auditorio; sólo intentaré analizarlo como tema artístico, que, en algunos momentos, llega a alcanzar la categoría de auténtico protagonista.
El caballo es, sin duda alguna, uno de los animales que encierra más elegancia tanto por su alzado como por la simetría que establecen sus cuatro patas y por la forma cerrada, casi geométrica, de su envergadura, sólo alterada por la prolongación de cuello y cabeza, de una parte, y de la cola, por otra.
 Pero además, en cuanto a su interés para un historiador del Arte, el equino ha sido, a lo largo del tiempo, el más característico elemento de representación tanto de reyes como de nobles -recuérdese que la palabra caballero deriva de caballo-, resultando además fundamental tanto en las guerras de pasadas épocas como también en la caza, la otra actividad principal de monarcas y señores.
Vamos a realizar a continuación un rápido periplo por la Historia del Arte a través de imágenes, recorrido que necesariamente ha de ser muy apretado para no cansar su atención ni abusar de su paciencia.
 Ya en los lejanos tiempos de la Prehistoria encontramos  abundantes representantes de caballos peludos (Equus feros) que, junto a otros animales, aparecen grabados y,sobre todo, pintados en las paredes de muchas cuevas españolas de la zona cantábrica (San Román de Candamo, Puente Viesgo, Altamira, etc.) y en otras varias francesas (Niaux, Lascaux, Pech-Merle, etc.). Allí, aparecen por lo general ubicadas en la parte más profunda de las cuevas, convertida en santuarios, por lo que cabe deducir que, sin que estén ajenas algunas preocupaciones de carácter artístico, fueron utilizadas más que nada con una intención mágica propiciatoria de la caza que era el único sustento del hombre del Paleolítico. También hay ejemplos, aunque escasos, de representaciones de caballos en escultura, como la cabeza encontrada en la cueva francesa de Masd´Azil. Y tampoco faltaron las pinturas con equinos en los posteriores abrigos mesolíticos del Levante español.
Cueva de Asturias
 
Cueva de Lascaux

En un momento posterior, ya en tiempos neolíticos como es bien sabido,tras la caza surgen la ganadería y la agricultura y el hombre se sirve del caballo como animal de tiro y transporte. Así se muestra en algunas representaciones de carácter religioso realizadas entre los celtas, como el célebre carro solar de Trundholm (Museo de Copenhague), de hacia 1.500 antes de Cristo. Y más tarde, cuando las guerras se generalizaron, el carro y el caballo resultaron esenciales, abundando las representaciones en fíbulas y broches,entre los que destacan los de hechura ibérica, tan abundantes en nuestros museos.
 
carro solar de Trundholm
En el mundo egipcio, son numerosas las representaciones de caballos en las escenas de guerras o cacerías que aparecen en los relieves decorativos de los templos, unas veces trabajadas con la peculiar perspectiva caballera y otras de modo frontal grabadas en huecorrelieve, destacando entre todos ellas las de Ramsés III en Medinet Abú, sin que falten ejemplos de pintura conservados en el interior de varias tumbas.
 
Carro con caballo Relieve egipcio tumba de Ramsés III


En Mesopotamia, encontramos algunas de las mejores manifestaciones de caballos de todo el mundo antiguo, sobre todo las que fueron llevadas a cabo por los asirios entre los siglos IX y VII antes de Cristo, en cuyos relieves abundan los carros de caballos empleados tanto para la caza como para la guerra. Piezas emblemáticas son los relieves que decoraban el palacio de Asurbanipal en Nínive, obras del siglo VII que hoy engalanan el British Museum de Londres, en los que, además de sugerirse el movimiento por el peculiar modo de presentar las patas estiradas hacia delante y hacia atrás, el caballo aparece de perfil pero con el ojo “de frente” como también era usual en las representaciones de figuras humanas. Semejante lenguaje gráfico sería empleado por los sasánidas tiempo más tarde, ya en los siglos V y VI después de Cristo, en los relieves con escenas de cacerías que decoran sus enterramientos parietales y sus piezas de orfebrería, reflejo unos y otras de su condición de sociedad señorial.
Cabeza de Caballo Sasanida del Kerman Museo del Louvre
 
Relieve de Arsubanipal cazando leones
En Grecia, en donde las formas artísticas evolucionaron sabiamente desde la tosquedad de las formas arcaicas hasta la sublime perfección del momento clásico de los siglos V y IV antes de Cristo, nos es dado advertir con claridad el tránsito de los caballos, desde los jacos y jamelgos a auténticos corceles.Así, desde las esquemáticas representaciones de caballos que figuran en las escenas funerarias tan frecuentes en la cerámica de la etapa geométrica (siglo VIII a.C.) hasta las que, con figuras “negras” y luego”rojas” se desarrollaron a lo largo del momento arcaico (siglos VII yVI), manteniendo un esquematismo semejante al que evidencian los caballos que decoraban los frontones del templo de Zeus en Olimpia. El caballo, que en el mundo griego estaba asociado al culto de Poseidón, no faltó asimismo en los frontones que Fidias esculpió a mediados del siglo V en el Partenón de la Acrópolisateniense, cuyo friso con el desfile de las Panateneas, hoy repartido entre el Museo de la Acrópolis y el Británico de Londres, cuenta con algunas de las más bellas representaciones de caballos de todos los tiempos.


Cabeza del caballo de Selene proveniente del frontón del Partenón hoy el Museo Británico.
Aquí pueden descargar el ensayo completo para quienes estén interesados
Otras  famosas representaciones de caballos en el arte
Caballos de San Marco Catedral de Venecia procedentes del Hipódromo de Constantinopla
Cerámica corintia en figuras negras s. VI a. C
Metopa del lado sur del Partenón

Detalle fuente de los cuatro ríos de Bernini 1651
Caballos de la aurora detalle de un fresco de Guido Reni 1612
Estudio de caballo de leonardo da Vinci 1490
El Caballero la Muerte y el Diablo de Albert Dürer
Caballo árabe gris-blanco de Theodor Gericault 1812

Automedón con los caballos de Aquiles de Henri Regnault 1868

Pequeños caballos azules de Franz Marc 1911
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El Caballo Como Símbolo
Una creencia que parece anclada en la memoria de todos los pueblos, asocia originalmente el caballo a las tinieblas del mundo ctónico, del que surge, galopando como la sangre en las venas, desde las entrañas de la ~ tierra, o los abismos del ~ mar. Hijo de la ~ noche y del misterio, ese caballo arquetípico es portador a la vez de muerte y de vida, ligado al ~ fuego, destructor y triunfador, y al ~ agua, alimentadora y asfixiante .• La multiplicidad de sus acepciones simbólicas deriva de esta significación compleja de las grandes figuras lunares, donde la imaginación asocia por analogía la tierra en su papel de Madre, su luminaria la luna, las aguas y la sexualidad, el sueño y la adivinación, la vegetación y su renovación periódica.
Así los psicoanalistas ven en el caballo el símbolo del psiquismo inconsciente o de la psique no humana (JUNA, 312), arquetipo próximo al de la Madre, memoria del mundo, o bien del tiempo, porque está ligado a los grandes relojes naturales (DURS, 72) o también al de la impetuosidad del deseo (DlES, 305). Pero la noche conduce al día y se llega a que el caballo, siguiendo este proceso, abandona sus oscuridades originales para elevarse hasta los cielos, en plena luz. Vestido con blanca vestimenta de majestad, deja entonces de ser lunar y ctónico y se convierte en uránico o solar, en el país de los dioses buenos y los héroes: lo que amplía aún el abanico de sus acepciones simbólicas.
Este blanco caballo celeste representa el instinto controlado, dominado, sublimado; según la ética nueva, es la más noble conquista del hombre. Pero no hay conquista eterna y, a despecho de esta clara imagen, el caballo tenebroso persigue siempre en el fondo de nosotros su' curso infernal: es tan benéfico como maléfico. El caballo no es un animal como los otros. Es la montura, el vehículo, el navío, y su destino es pues inseparable del humano. Entre ambos interviene una dialéctica particular, fuente de paz. o conflicto, que es la de lo psíquico y lo mental. En pleno mediodía, arrastrado por la potencia de su carrera, el caballo galopa ciegamente, y. el ~ jinete, con grandes ojos abiertos, previene sus pánicos y lo dirige hacia la meta que le ha asignado; pero de noche, cuando el caballero a su vez está ciego, el caballo se toma vidente y guía; él es entonces quien manda, pues sólo él puede rebasar impunemente las puertas del misterio inaccesible a la razón. Cuando hay conflicto entre ambos, la carrera emprendida puede conducir a la locura y la muerte; cuando hay acuerdo, aquélla se hace triunfal. Las tradiciones, los ritos, mitos, cuentos y poemas que evocan al caballo expresan las mil y una posibilidades de este juego sutil.


Diccionario de los Símbolos de Jean Chevalier

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Aquí les dejo algunos de mis dibujos sobre estos nobles animalitos, espero seguir practicando su anatomía, proporción y admirando su belleza e incluirlo en obras futuras.

Caballo en claroscuro (Detalle)
Caballo en Claroscuro

Caballo en claroscuro II (Detalle)
Caballo en claroscuro II


Caballo en claroscuro III
Caballo en claroscuro III (Detalle)

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Bueno amigos para resarcir un poco lo escueto de esta entrada (el tema es demasiado vasto) les dejo algún material para que ustedes también se animen en la representación equina... pero para representar debidamente esas formas tan peculiares es necesario conocer bien su anatomía o por lo menos tenerla presente. Aquí les dejo estos buenos libros pues... ¡Agradeceré sus comentarios!

















































































































¡PRONTO!